Preocupación por los derechos de mujeres y comunidad LGBTI en América latina y el Caribe


DECLARACIÓN COMUNIDAD DE PRACTICA DE GÉNERO DE AMERICA LATINA Y CARIBE

Como Comunidad de Práctica de Justicia de Género de ACT Alianza y como iglesias y Organizaciones Basadas en la Fe (OBFs), con una larga trayectoria acompañando a las comunidades más necesitadas en América Latina y Caribe, expresamos nuestra preocupación por la situación de derechos de las mujeres y comunidad #LGBTI en la región y por el contexto que profundiza las brechas de desigualdad de #género a través de las siguientes tendencias regionales:

1. Corrientes de fundamentamentalismo religioso: En los últimos 15 años se ha incrementado lo a lo largo de las Américas, desde Chile y Argentina en el sur, hasta EEUU en el norte, corrientes que promueven mensajes no compatibles con los derechos humanos y campañas de desinformación y construcción de mensajes que desvirtúan el trabajo social con enfoque basado en los derechos de las mujeres, generando distorsiones como el concepto de “ideología de género”. Estas corrientes, actúan cada vez más en espacios internacionales y regionales de la sociedad civil y también participan como sociedad civil y hacen incidencia en dinámicas nacionales, regionales e internacionales. Tienen aspiraciones y alianzas políticas claras en muchos países, sin importar si son de derecha o de izquierda, aún en Estados constitucionalmente laicos, donde las iglesias ofrecen votos y los políticos una agenda conservadora o fundamentalista (i).

2. Violencia creciente contra las mujeres: América Latina y el Caribe es la región del mundo con mayores índices de violencia contra la mujer. La ONU asegura que cada día mueren en promedio al menos 12 latinoamericanas y caribeñas por el solo hecho de ser mujer. La región tiene la mayor tasa de violencia sexual causada por fuera de la pareja en el mundo y la segunda tasa mayor de violencia, por parte de pareja o ex pareja’. Honduras, Guatemala, República Dominicana, El Salvador y Colombia encabezan la lista de países con mayor número de feminicidios en la región (ii).

3. Las bajas condiciones de acceso y de calidad a los servicios de salud sexual y reproductiva inciden en el hecho de que las mujeres indígenas y afro descendientes registren las más altas tasas de mortalidad materna y embarazo adolescente. Las tasas de fecundidad adolescente en la región de América Latina y el Caribe no han descendido en la misma proporción que las de nivel global. De hecho, La ONU estima que serán las más altas del mundo y se mantendrán estables entre 2020 y 2100 (iii). Esto sin mencionar los casos aberrantes de embarazos de niñas menores de 14 años, que son producto de violaciones muchas veces perpetradas por sus parientes más cercanos (iv).

4. La población LGTBI es víctima de graves violaciones a sus derechos humanos, particularmente a la vida, la libertad, la integridad, la igualdad, la libre asociación y la libre expresión. Las personas trans, han resultado ser las mayores víctimas de amenazas, torturas y homicidios, según datos de Transgender Europe, 8 de cada 10 muertes de personas trans reportadas en el mundo ocurrieron en nuestra región. Según el mismo informe, el promedio de vida de una mujer trans en América Latina es de 33 años.

5. Mujeres más vulnerables en la migraciones: El 70% de todos los flujos de inmigración de América Latina son de carácter intrarregional y son causados por las condiciones económicas y sociales (v) y por la violencia producida al interior de los países de la región por actores como bandas criminales, el Estado y empresas privadas. La situación extrema en la región se da en Centroamérica y Venezuela, donde las principales víctimas de la violencia son las mujeres, niños y niñas, expuestos a grandes sufrimientos. Además, justamente en las migraciones se registran altos índices de violencia sexual contra las mujeres.

6. Feminización de la pobreza: En la región, mujeres en situación de pobreza se benefician menos de la reducción de la pobreza que los hombres en la misma condición. Hay un incremento significativo de hogares monoparentales con jefatura femenina, en particular entre las mujeres de menores ingresos. Estos hogares no solamente tienen una mayor propensión a caer en la pobreza que otros, sino que además la brecha ha ido en aumento. Las mujeres de la región todavía dedican más del triple de tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los hombres. La responsabilidad desproporcionada de este tipo de trabajo limita las oportunidades de las mujeres —ya sea de educación, empleo, participación política o descanso y ocio.

7. Baja tasa de participación laboral de las mujeres: Hoy en América Latina y el Caribe, la tasa de participación laboral femenina es 26 puntos porcentuales inferior a la masculina y el desempleo entre las mujeres es 50% mayor que entre los hombres. La proporción de mujeres que no cuenta con ingresos propios es dos veces mayor que la de los hombres y la brecha salarial de género persiste incluso cuando las mujeres han alcanzado mayores logros educativos. La participación laboral de las mujeres es más sensible a los vaivenes del crecimiento que la de los hombres. (vi) Casi la mitad de la fuerza laboral femenina está en condiciones de informalidad en la región, lo que implica inestabilidad laboral, bajos ingresos, falta de protección y derechos. (vii)

8. Mujeres más afectadas por el cambio climático: Según informe de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), el cambio climático repercutirá en los procesos de cultivo, lo que impacta en las economías locales y compromete la seguridad alimentaria en toda la región. Este fenómeno impactará en especial a las mujeres, ya que según la FAO, ellas producen entre el 60 y el 80 por ciento de los alimentos en los países en desarrollo y la mitad de todos los países del mundo. Aunque son las mujeres quienes mayoritariamente trabajan la tierra, en América Latina y Caribe, solo el 17.8% de ellas, son propietarias de la tierra que trabajan (viii), lo que las pone en desventaja en cuanto a derechos de la tierra, a la alimentación y a la igualdad económica.

9. Esta realidad se agrava con la persecución y amenaza a líderes y lideresas defensoras del medio ambiente y derechos humanos que vive la región. 116 personas murieron en países latinoamericanos y caribeños por defender sus tierras y enfrentar prácticas que afectan el medio ambiente durante 2017. Brasil encabeza la lista en Latinoamérica con 46 asesinatos, seguido de Colombia con 32, México con 15 y Perú con 8. (ix).

Recomendaciones y llamado a la acción

Desde la reflexión y la práctica de la CoP de Género regional, sabemos que para "no dejar a nadie atrás", debemos actuar juntos para revertir urgentemente la desigualdad que afecta principalmente a las mujeres, por lo tanto invitamos a trabajar con OBFs e Iglesias a través de estas acciones, que involucran diferentes niveles de nuestro trabajo de diaconía ecuménica y que pueden contribuir de manera efectiva al alcance de los objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, en la cual reconocemos una herramienta valiosa para promover una vida plena para todas y todos:

  1. Expresar y apoyar públicamente posturas basadas en derechos, frente a los debates sobre “ideología de género” y sobre manipulaciones electorales y políticas que hacen uso del sentimiento religioso.

  2. Fortalecer las alianzas y prácticas con iglesias y organizaciones ecuménicas y cristianas por los derechos de las mujeres y población LGBTI, desde una perspectiva teológica compatible con los derechos humanos y basada en el amor y en la inclusión.

  3. Promover cero tolerancias a la violencia contra las mujeres y las niñas, denunciando y repudiando la violencia hacia las niñas y las mujeres desde las iglesias. Es urgente una actitud auto crítica frente a la violencia de género al interior de las iglesias, revisando los discursos utilizados, que en ocasiones avalan la tolerancia hacia la violencia intrafamiliar.

  4. Contribuir a la educación de hombres y mujeres en la distribución equitativa de responsabilidades dentro y fuera del ámbito familiar para equilibrar las cargas que hacen que la mujer dedique mucho más tiempo que los hombres, al trabajo doméstico no remunerado.

  5. Promover el liderazgo y participación de las mujeres en el ámbito comunitario y al interior de las estructuras eclesiales.

  6. Promover el ejercicio de masculinidades que contrarresten las prácticas y comportamientos que generan violencia y desigualdad en los diferentes ámbitos de la vida social y especialmente en el seno de nuestras congregaciones y comunidades de fe.

  7. Convocar un diálogo inter-eclesial, para sensibilizar a las comunidades y propiciar una comprensión y una mirada crítica de los factores que generan las altas tasas de embarazo adolescente e infantil, también de mortalidad y morbilidad por el incumplimiento con los derechos sexuales y reproductivos (DDSSRR).

  8. Acompañar a lideresas y líderes comunitarias en el reclamo de sus derechos humanos y ambientales y ser firmes y comprometidos en visibilizar a tiempo las situaciones de riesgo a la que se enfrentan al denunciar la destrucción del medio ambiente.

  9. Fortalecer desde nuestros programas y proyectos diacónicos, las capacidades de emprendimiento de las mujeres y sus iniciativas para el desarrollo sustentable de sus familias y comunidades.

  10. Brindar especial acogida y atención a las mujeres de las comunidades migrantes y sus familias, no solo a través de la ayuda humanitaria oportuna, también desde el apoyo espiritual y asistencia psicosocial.

Notas finales

i) Estas corrientes en #Colombia, jugaron un rol importante la pérdida del referéndum por la paz en Septiembre 2016, abogando por el NO y aludiendo a que los acuerdos promovían la ideología de género. En #Nicaragua el Gobierno Socialista, Cristiano y Solidario de Daniel Ortega, ejerce una fuerte represión contra el movimiento estudiantil y feminista. En #Honduras, en abril 2017 las iglesias evangélicas y la católica se unieron para apoyar la criminalización de todas las formas de aborto. Han incidido para que se derogue el tipo penal que castiga los crímenes de odio LGTBI y la discriminación por orientación sexual e identidad de género. En #Brasil, en las elecciones del pasado 7 de octubre, el candidato Jair Bolsonaro, representante de la ultraderecha brasilera, obtuvo un 45% de la votación en primera vuelta, lo cual es preocupante por sus declaraciones racistas, clasistas, misóginas y homofóbicas, este discurso de odio ha generado una oleada de violencia y muertes de personas LGBT.

ii) Observatorio de igualdad de género para América Latina de la CEPAL

iii) Informe: Vivencias y relatos sobre embarazo adolescente. PLAN-UNICEF. 2014

iv) Informe hemisférico sobre violencia sexual y embarazo infantil en los Estados Parte de la Convención de Belém do Pará

v) Informe sobre las migraciones del mundo 2018. OIM.: https://publications.iom.int/system/files/pdf/wmr_2018_sp.pdf

vi) el progreso de las mujeres en américa latina, 2017. Transformar las economías para realizar los derechos, ONUMujeres.

vii) Desempleo e informalidad de las mujeres en América Latina y el Caribe: un reto clave para el futuro del trabajo: http://www.ilo.org/americas/oficina-regional/direcci%C3%B3n-regional/WCMS_546522/lang--es/index.htm

viii) Base de Datos Género y Derecho a la Tierra, FAO:

http://www.fao.org/gender-landrights-database/data-map/es/

ix) ¿A qué precio?:Negocios irresponsables y el asesinato de personas defensoras de la tierra y del medio ambiente en 2017: https://www.globalwitness.org/en/campaigns/environmental-activists/a-qu%C3%A9-precio/