OGUASÚ: 25 AÑOS DIGNIFICANDO LA VIDA DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DEL PARAGUAY


“…busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas”, Mateo 6,33


De nuestra mayor consideración:


Por medio de la presente queremos acercarles un saludo fraternal y nuestras felicitaciones en ocasión de vuestro 25º aniversario de fundación. Cada aniversario es una ocasión especial para celebrar y festejar lo logrado y alcanzado hasta el día de hoy. Seguramente también es ocasión de evaluar mirando en retrospectiva todo lo actuado, realizado y alcanzado.

Ambos sentires nos acompañan en fechas especiales como ésta, seguramente a ustedes también. Indudablemente el testimonio brindado especialmente en acciones concretas, por también en palabras, sin el reflejo de una fe profunda que cree no solamente en el Dios de la vida, sino también en la dignidad de la vida misma.


Hace 25 años atrás, quienes fundaron OGUASÚ tuvieron como sueño y anhelo claro el de dignificar la vida de los pueblos indígenas del Paraguay. Podemos decir con plena convicción que mucho se ha logrado, y que por ello podemos agradecer a Dios, a cada trabajador comprometido, a cada agencia donante, a los pueblos que han aceptado emprender camino juntos, y a cada persona que es miembro de OGUASÚ. Solamente por estar juntos y unidos, fue posible alcanzar muchos de los objetivos anhelados y solamente juntos y unidos será posible emprender camino para alcanzar aquellos que aún siguen siendo un anhelo no alcanzado.


Hoy deseamos a ustedes, que estos festejos sean la reafirmación de ese compromiso de emprender camino juntos por la dignidad de los pueblos, y en particular de los pueblos indígenas que tanto han sido y siguen siendo avasallados en sus derechos.


Por la dignidad de la vida. Por el fortalecimiento de los lazos de hermandad. Por la justicia. Por el recupero de la soberanía alimentaria. Por todo lo que aún falta decimos: aquí estamos, para seguir caminando juntos.


Dios bendiga a OGUASÚ, y que su testimonio en palabras y obras sea de bendición para todos aquellos a quienes OGUASÚ acompaña.


Por Christian Steophan, pastor de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata.