María va con las otras

En este nuevo aporte para la diaconía  comunitaria del mes de marzo compartimos la reflexión de la teóloga Nancy Cardozo basada en Mateo 1:1-16. El estudio bíblico forma parte de «Un mundo donde quepan todos los mundos» publicado por Fe en la Resistencia.

Sospecha, lo que parece… ¡no es!

La primera página del Nuevo Testamento comienza así:

Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham […]

(Mateo 1:1)

La primera reacción es reconocer el antiguo aroma del patriarcado a través de una genealogía de hombres con poder en el Antiguo Testamento. ¡Pero no es lo que parece! La primera página del Evangelio de Mateo exhala un fuerte olor a mujeres sudorosas y perfumadas que exponen sus cuerpos como una invitación, más que eso: un desafío. Están aquí por su olor corporal de mujer y lo saben. Mujeres del placer y el dolor, del esfuerzo y la sagacidad, en la lucha y en la cama, en el muro y en el camino, en el campo y en el palacio. Muslos, brazos y cuello, vientre, todo su cuerpo en este lugar.

Ahí están; rodeadas y casi silenciadas por la presencia mayoritaria de hombres, todos padres y poderosos; algunos muy conocidos como Abraham y David. Precisamente en la difícil convivencia y el inevitable roce entre los nombres de los padres y los nombres de estas mujeres que se inmiscuyen en la genealogía del Mesías reside toda la belleza y novedad de la propuesta evangélica.

¡Ya no es una genealogía! Hablamos de las abuelas malditas y mal habladas de Jesús, antepasadas rebeldes y valientes que entran en la historia con sus cuerpos inesperados, inoportunos e irreverentes. ¡Es la ginealogía de Jesús! O mejor ¡una gine/ecología! en palabras de la teóloga feminista Mary Daly. Que transforma la línea lógica en una comprensión ecológica, integral, holística. Aquí están Tamar, Rahab, Rut, Betsabé y María. La genealogía de Mateo 1 es significativa tanto por su contenido como por su forma; importa lo que se dice y cómo se dice. También importa lo que no se dice, pues las omisiones y los silencios construyen vacíos de sentido que interactúan con el discurso. 

Tradicionalmente, la genealogía en la Biblia tiene un linaje patriarcal. El nombre del padre garantiza la legitimidad de la descendencia; así funciona en las genealogías presentadas a lo largo del Antiguo Testamento y la tradición romana. La genealogía tiene una función política, económica y teológica (cf. Esdras 2); es un instrumento de la élite para confirmar los mecanismos de poder, opresión y acceso privilegiado a la tierra y al territorio.

Transgresoras: criterios y razones

La genealogía de Mateo 1 tiene la intención de registrar el origen de Jesucristo (v. 1) y concluye afirmándolo como Mesías (v. 17). También en la introducción aparecen los ejes de la visión mesiánica oficial: Abraham y David (v. 1). La conclusión agrega el exilio (v. 17). Una lectura atenta plantea algunas opciones cuando menos extrañas: siguiendo la línea paterna, la genealogía cita a algunas mujeres y a otras no, sin explicar los criterios para tal selección. Se nombran cinco mujeres. Las omisiones de nombres como Sara, Rebeca, Raquel (consideradas «matriarcas» y «madres del pueblo», «bien casadas», «esposas oficiales»), entre otras, y el recuerdo de mujeres como Tamar, Rahab, Rut, Betsabé y María demuestra que el listado no es aleatorio sino que tiene una intencionalidad:

• todas están fuera de las estructuras familiares patriarcales;

• las primeras cuatro son agraviadas por el mundo patriarcal;

• son presentadas como reprochables y en una situación sexual inapropiada;

• no tienen acceso a los mecanismos de decisión y justicia instituidos;

• todas logran sus objetivos y hacen valer sus derechos.

Cabría agregar otras variables:

• la mayoría son extranjeras;

• son dueñas de sus cuerpos;

• asumen su deseo y su sexualidad.

Así, entran escandalosamente en la historia del pueblo, en la historia de la salvación:

• transgresoras

• mentirosas

• sin derechos

• seductoras

• descaradas

Ninguna de estas mujeres va a ser culpabilizada por sus acciones transgresoras: la genealogía de Mateo propone una alternativa historiográfica que redimensiona el pasado del pueblo de Dios superando miradas de supremacía étnica y sexista. Es una alternativa para leer la historia de Israel que ya no se sustenta en sus instituciones y tradiciones oficiales. El marco patriarcal de Abraham y David es criticado y superado en la perspectiva de un mesianismo transgresor que no pasa por el padre ni por el rey: pasa por el cuerpo, la dignidad y la equidad.

Es por el cuerpo de María que la genealogía la señala, no por su virginidad, sino por la enorme transgresión y novedad que asume en su embarazo: María, como las demás, está afuera de la familia y la descendencia patriarcal, sufrirá sospechas y amenazas, abandono por parte de su prometido, José (Mateo 1:18).

Esta gine/ecología debe leerse como crítica a los mesianismos que se construyen sobre la exclusividad de los hombres como protagonistas de procesos históricos y sociales. Esta genealogía es también un anuncio: buena noticia que viene del cuerpo de una mujer joven, pobre y rebelde. La comunidad detrás del Evangelio de Mateo expresa así su comprensión de quién es Jesús y su comunidad: las prostitutas tendrán prioridad en el reino de los cielos (Mateo 21:31).

Estas mujeres se salvan porque transgreden en una difícil ecuación entre justicia, poder y belleza. Los salvadores de sí mismos están presentes en la genealogía que presenta a la madre de Jesús. María, madre de Jesús, ya no está sola. María va con las demás; otras mujeres que están construyendo experiencias de salvación y utopía.

La motivación para la reflexión es buscar alternativas para las mujeres, especialmente las empobrecidas y marginadas, dentro de los ajustados esquemas teológicos con los que convivimos dentro del cristianismo hegemónico que proyecta:

• un discurso de vigilancia moral que genera pánico moral;

• modelos de comportamiento virtuosos y sumisos;

• preservación de valores sociales que legitiman la desigualdad económica y política;

• negación de la autonomía ética colectiva y personal.

Lecturas complementarias:

Equidad de género

1. Mercedes Lopes Torres, «Mujeres que se inventan salidas. Mateo 1.1-17», Revista de Interpretación Bíblica Latino-Americana N.o 25, 1997, (11/01/21).

2. Nancy Cardoso, «Messiamismo Transgressor», Revista de Cultura Teológica, (11/01/21).

3. Hermes Tonini, «Silêncios, sonhos, prodígios e nomeações superando violências, construindo novas masculinidades. Uma hermenêutica de gênero de Mateus 1,18-25», Revista de Interpretación Bíblica Latino-Americana N.o 56 – 2007/1, (11/01/21).

4. Pedro Lima Vasconcellos, «Una gravidez sospechosa, el mesianismo y la hermenéutica. Anotaciones sobre Mateo 1,18-25», Revista de Interpretación Bíblica Latino-Americana N.o 25, 1997, (11/01/21).


Fe en la Resistencia es un proyecto que funciona en el marco de OBSUR (Observatorio del Sur), que desde el 2016 profundiza en el vínculo entre la fe y los derechos humanos.

El material bíblico-teológico completo puede descargarse aquí: Un mundo donde quepan todos los mundos

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